Pregúntate a ti mismo, como cristiano, ¿qué personaje de la historia te hubiera gustado ser? ¿Uno de los héroes del Antiguo Testamento? ¿Un santo famoso en la historia de la iglesia? ¿O una de las personas en el Nuevo Testamento que fue sanada o, de alguna otra manera, tocada por Cristo mismo?

Sin duda, los Doce Apóstoles - los que vivieron y trabajaron con Jesús todos los días durante tres años enteros - deben haber sido las personas más privilegiadas de toda la historia y unas de las que más nos gustaría haber sido.

Al igual que el pequeño puñado de personas que ha caminado sobre la luna, solamente esos doce tuvieron un profundo conocimiento de algo que el resto de la raza humana solo puede soñar. Hubo multitudes de personas que alcanzaron a ver a Jesús y fueron testigos de uno o más de sus milagros, o lo escucharon predicar al menos en una ocasión. Los cristianos que viven hoy, sin duda, podrían envidiar a cualquiera de ellos. Pero parece que solo doce que estuvieron con Jesús en medio de todo.

Doce hombres fueron seleccionados por la propia mano de Jesucristo, el Hijo de Dios, el Creador del Universo. Ellos fueron escogidos entre miles que vinieron a escuchar lo que Jesús decía en un momento de la historia que Jesús describió ser como un "árbol verde", espiritualmente hablando, en comparación al "árbol seco" que vendría después.

Estos hombres eran la "creme de la creme", lo mejor de lo mejor.

Entre ellos estaban Simón Pedro ("La Piedra") y varios pares de hermanos famosos:. Estaban Jacobo y Juan (hijos de Zebedeo), Andrés y Felipe, y Mateo (el recaudador de impuestos) y su hermano... el otro Jacobo.

"El otro Jacobo?", quizá te preguntas. Es cierto que, además de ser incluido en las listas de los Doce Apóstoles, este otro hijo de Alfeo no se menciona en ningún otro lugar de la Biblia. Y lo mismo puede decirse del otro Simón (el cananeo) y el otro Judas... aunque algunas personas piensan que este pudo haber sido el Judas que escribió la carta que se encuentra cerca del final del Nuevo Testamento.

Nada más se sabe de Bartolomé tampoco. Y los hombres como Tomás, Felipe y Mateo, solo se mencionan brevemente en un par de otros lugares.

En el caso de Tomás, este es principalmente recordado hoy como "Tomás el incrédulo", debido a su escepticismo acerca de la resurrección.

Sin embargo, Cristo mismo eligió a estos hombres para que actuasen como jueces sobre las doce tribus de Israel (Mateo 19:28). Los colocó por encima de Noé, Moisés, el rey David, Isaías, Jeremías y Elías. ¡Imagínate eso! Bartolomé, alguien de quien no sabemos casi nada, enseñando a Elías a ser espiritual! Pero así es.

El capítulo once de Hebreos enumera a muchos de los héroes de la fe en la Biblia, pero luego concluye con una referencia a los demás "de los cuales el mundo no era digno" que murieron sin recibir la liberación, y sin ser reconocidos por el mundo en general por su fe y coraje. Estas personas también son consideradas mayores a los ojos de Dios que los héroes de renombre del Antiguo Testamento (Hebreos 11:34-38).

Incluso ahora pocos cristianos saben, por ejemplo, que se dice que Tomás "el incrédulo" viajó hasta la India, donde comenzó una rama del cristianismo que continúa hasta nuestros días. Él murió como un mártir en una cueva donde había estado escondido debido a la persecución que vino cuando su mensaje inspiró a la población local.

Tal vez a veces sientes como si Pedro, Jacobo y Juan son superestrellas que están fuera de tu alcance. Pero no nos olvidemos que el Hijo de Dios tuvo lugar en su pequeño círculo de amigos favoritos para algunos 'nadies' como tú y yo también.

Y la lista no ha terminado todavía. El libro que Dios está escribiendo, está siendo escrito todavía. Aún hay espacio para que nuestros nombres sean incluidos entre gigantes espirituales como Bartolomé, Simón el Cananeo, Jacobo el hijo de Alfeo, y el otro Judas... ¡del cual nadie se acuerda porque él NO traicionó a Jesús!

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