Se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.  (1 Corintios 4:2)

Dios no nos requiere hacer algo sobrehumano.  Solamente requiere que seamos fieles.  No fieles a un programa o sistema, sino fieles a Dios, al amor, a la verdad.  Tal fidelidad quizás nos lleve a renunciar a otras lealtades de vez en cuando; y eso puede llevar a cambios dramáticos en nuestro estilo de vida... cambios que quizás provoquen que los demás piensen que somos inestables en cuanto a los valores del sistema.

Pero la fidelidad a Dios también será probada por medio de tareas aburridas, rutinarias y humildes.  Si no estamos preparados a ser "nadie", de estar perdidos en la sombra de la gloria de Dios, entonces nuestros verdaderos motivos en cuanto a lo que estamos haciendo deben ser cuestionados.  Tenemos que desarrollar la fidelidad para hacer la voluntad de Dios día tras día, sin buscar nuestra propia gloria.

Un viaje de mil kilómetros empieza con un solo paso.  Las personas que están dispuestas a seguir dando esos pequeños pasos con fidelidad son las que se vuelven "grandes", mientras que las demás abandonan el camino antes de llegar a destino.   No importa cuál sea la tarea; sin alguna medida de fidelidad no tendrás éxito.

Lo que nos mantiene fuertes espiritualmente es, a menudo, algo pequeño; pero su poder depende de nuestra fidelidad en usarlo.  La oración y la lectura de la Biblia son algunas de estas cosas.  Estas nos ayudarán a seguir por el camino correcto si somos fieles usándolas.  Pero si dejamos de usarlas, vamos a caer espiritualmente.

Una sola raya en la pared de un campo de concentración no creará un túnel de escape.  Pero cada túnel tiene que empezar con algo.  Si sigues rayando con fidelidad, llegarás a la victoria en cualquier prueba a la que te enfrentes.

Jesús dijo que aquellos que son fieles con las cosas pequeñas serán fieles con las grandes (Lucas 16:10).  Aquí hay otra pista de que la fidelidad es la clave de la grandeza.

Las hormigas pueden construir montículos impresionantes.  Pero cuando miras a las hormigas, estas parecen como si estuvieran corriendo de un lado para el otro en confusión, sin hacer mucho.  La Biblia dice: "¡Considera a la hormiga, oh perezoso!" (Proverbios 6:6).  Las hormigas quizás no sean eficientes pero, como son fieles, logran terminar su trabajo.  Quizá sintamos que no estamos logrando nada; pero, como las hormigas, si seguimos adelante, paso por paso, lograremos algo de valor al final.

Para tener fidelidad, tenemos que tener fe en lo que estamos haciendo.  Si no crees en lo que estás haciendo, entonces lo abandonarás cuando te enfrentes a más dificultades.

Las personas que han sido encerradas en solitario por mucho tiempo a menudo han usado unos trucos psicológicos para no volverse locas, como hacer rebotar una pelota o recordar alguna música.  Quizá sean cosas muy pequeñas y sin significado, pero creer que les ayudará, y practicarlas con fidelidad hacen que funcionen.  Las personas que abandonan toda esperanza (o fe) pierden su habilidad de ser fiel.  La fidelidad es uno de los frutos de la fe.

Nadie sabe por cierto a dónde nos está llevando el camino de la vida.  Pero si marchamos fieles hacia el amor y la fe, y renunciamos al egoísmo y al temor, entonces, aunque tomemos caminos equivocados de vez en cuando, terminaremos caminando el camino angosto que lleva a la vida.

Un gran artista o inventor debe poner fielmente muchas horas de trajabo en su creación.  Un cuadro o máquina tiene muchas partes.  Si se pone pensamiento, habilidad y paciencia a cada trozo, se conseguirá algo de gran valor en su conjunto.  Tales grandes creaciones no llegan fácilmente.  Quizás tardan años de ensayo y error antes de ser completadas con éxito.

Un escultor debe ser fiel con cada golpe que le da al cincel.  Pero también es importante recordar la imagen final a la que cada golpe del cincel está llevando.  Este nivel más alto de fidelidad le da significado a todos los componentes de una vida fiel.  Sin él nuestras vidas se vuelven aburridas, casi repeticiones catatónicas sin un propósito final.

Así que hay por lo menos dos aspectos importantes en cuanto a la fidelidad.  Uno es seguir haciendo lo justo aun cuando es difícil; el otro es continuar pensando sobre el propósito final de todo lo que estamos haciendo.



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