El tiempo es vida. Cuando das tu tiempo a alguien o a algo, estás dando tu vida. Cuando desperdicias el tiempo, estás desperdiciando tu vida. Cuando usas bien tu tiempo, usas bien tu vida.

Dios nos da vida, pero el diablo trata de destruir esa vida (Juan 10:10). Dios le dijo a Adán y Eva que morirían si le desobedecían (Génesis 2:17). Pero después de comer la fruta que Dios les había prohibido, no dejaron de respirar. Lo que pasó es que dejaron de vivir la vida plena que habían vivido antes de desobedecer a Dios. Después de desobedecer a Dios, sus vidas estaban controladas por el miedo (Génesis 3:16-19). El diablo dice que esto no es muerte (Génesis 3:4). Pero no es la vida abundante que Dios nos quiere dar (Juan 10:10).

De muchas maneras, dormir es como morir (1 Corintios 11:30). Cuando dormimos, no pensamos en el tiempo. Casi dejamos de mover y pensar. Es muy importante dormir porque es un tiempo en el que Dios arregla muchas cosas en nuestro espíritu y en nuestros pensamientos. Después de dormir bien, podemos trabajar y pensar mejor. Pero la gente que no tiene un propósito por el cual vivir a menudo no quiere dejar de dormir (Proverbios 21:25). Si podemos darle a esta gente una razón para vivir, podremos salvarla de esa muerte espiritual (Efesios 5:14). (Lee también el artículo Visión)

Jesús nos ha dado una razón para vivir. Nos muestra cómo Dios quiere que usemos nuestro tiempo. Por eso, ya no queremos desperdiciar ni la parte más minúscula del tiempo que Dios nos ha dado (Efesios 5:15-16).

El primer paso para usar tu tiempo bien es escuchar a Dios (Efesios 5:17). Si estás haciendo algo pero no sabes el porqué, no estás completamente vivo (Romanos 14:23). Todo lo que haces debería ayudarte a acercarte a Dios (Colosenses 3:17, Colosenses 3:23). Podemos aprender a escuchar a Dios todo el tiempo, incluso mientras dormimos (1 Tesalonicenses 5:17). Si no sabes lo que Dios quiere que hagas, debes preguntarle y te dirá (Santiago 1:5). Si haces esto, y si lo haces todo el tiempo, podrás escuchar a Dios en cualquier momento. Cuando duermas, estarás escuchando a Dios, y en tu sueño sabrás que Dios está contigo. A veces, Dios te hablará por medio de un sueño espiritual para mostrarte qué es lo que Dios quiere que hagas (Hechos 2:17). (Lee el artículo Revelaciones Directas)

El diablo tiene muchas maneras de destruir nuestras vidas. Puede destruir nuestro tiempo por medio de hacernos querer usar drogas que adormecen nuestra mente, para que no usamos nuestras mentes para Dios (Efesios 5:18-19). Puede destruir nuestro tiempo con tonterías y cosas sin sentido (Proverbios 19:3). 

La mayoría de las personas desperdician una gran parte de sus vidas por temor... temor a quedar sin dinero... temor a lo que piensan los demás de ellos... temor a pasar hambre... temor a morir. Usan su tiempo en trabajar por el dinero para tratar de solucionar estos temores. No son libres de hacer lo que Dios realmente quiere que hagan porque temen que Dios les mandará hacer algo que los aleje de su verdadera meta y su verdadero dios: el dinero (Romanos 6:16). Trabajar por el dinero les trae la muerte, pero aceptar el privilegio de trabajar por el amor les traería la vida eterna (Romanos 6:23; Lucas 16:13). 

El diablo puede destruir nuestro tiempo por medio de hacernos apagar nuestros cerebros y hacernos pensar en nada. Alguna gente hace sde esta forma de vivir su religión. Como el sueño, es bueno descansar; pero la razón para descansar es el de ayudarnos a vivir, y no al revés.

Algunos pentecostales animan a la gente a apagar sus cerebros y caerse al piso. En inglés lo llaman "morirse en el espíritu" (slain in the spirit). Es un buen nombre porque es lo que les pasa. Lo que no entienden es que Dios no quiere que la gente se muera espiritualmente; es el diablo el que quiere eso. Cuando la gente basa su religión en apagar su cerebro, se vuelven cada vez más loca en todo su pensamiento (Romanos 1:28). 

Puede ser difícil despertar nuestros cerebros y regresar a la verdad. El diablo lucha contra eso dentro de nosotros (Lucas 8:28). Y el mundo loco que nos rodea teme a la persona que no está tan loca como ellos (Lucas 8:35-37). Pero si pedimos que Dios nos ayude, Él nos enseñará cómo usar nuestros cerebros para Él (2 Timoteo 1:7). Nuestros cerebros pueden "nacer de nuevo" (Romanos 12:2). Cuando esto sucede, empezamos a ver claramente las necesidades de la gente a nuestro alrededor. Trataremos de usar cada minuto sabiamente, para construir un nuevo mundo de amor.

Si mides lo que haces, sabrás si estás usando tu tiempo sabiamente. A menudo hacemos carreras cortas y medimos cuánto tiempo tardamos. En carreras cortas, un segundo puede hacer una gran diferencia (1 Corintios 9:26-27). En la vida, es la persona que usa bien su tiempo la que logrará más espiritualmente.

Aprende a llenar cada segundo de tu vida con algo bueno. Cuando estés cansado de hacer algo físico, busca hacer algo que requiera de tu mente. Cuando estés cansado de usar tu mente, busca hacer algo físico. Si tienes que esperar algo, o si tienes que sentarte por mucho tiempo mientras viajas, usa ese tiempo para estudiar tu Biblia o las tarjetitas de memorización de versículos. (Deberías llevar una o ambos contigo todo el tiempo.) Si no puedes estudiar, puedes usar tu tiempo para orar y pedirle a Dios que te muestre qué hacer. No esperes hasta que alguien te tenga que decir lo que debes hacer con tu tiempo. Siempre pregúntale a Dios primero.

Cuando haces esto, podrás recuperar el tiempo que el diablo te robó cuando te hizo desobedecer a Dios.



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