La mayoría de las religiones predica el temor al diablo. Pero la realidad es que lo que tememos es lo que adoramos. Si tenemos miedo al diablo, entonces el diablo solo tiene que decir "¡X es malo!" y nos alejemos de X. Obviamente, el diablo va a asegurarse de que huyamos de lo que Dios quiere que enfrentemos.

El diablo usa esta estrategia para asustar a la gente cada vez que Dios intenta hablar. Observa cómo la primer cosa que Dios siempre debe decir es: "¡No temáis!" Hasta que logremos superar nuestro pánico cuando Dios habla, nunca podremos oír el resto de lo que tiene para decir.

Mediante el uso de esta táctica de temor, Satanás tiene más control sobre la gente religiosa que sobre los ateos.

"El perfecto amor echa fuera el temor" (1 Juan 4:18). Para vencer el miedo, recuerda que es imposible para el diablo engañar permanentemente a cualquier persona que haya elegido servir a Dios sobre todas las cosas (Mateo 24:24, 1 Tesalonicenses 5:4-5). Recuerda también que un sabio, amoroso, todopoderoso Dios controla el universo, incluyendo las fuerzas del mal. Tenemos que recordar esto constantemente para poder superar el miedo.

Satanás es un títere de Dios. Él es como un compañero de entrenamiento para los hijos de Dios.  Nos hacemos más fuertes cada vez que nos enfrentamos a él. Él no tiene poder alguno sobre nosotros a menos que Dios elija dárselo (Job 1:8-12).

El mal es muy real y muy terrible, pero solamente necesitamos pedirle a Dios que nos sumerja en Su Espíritu y tendremos su protección (Lucas 11:13). Pero esto también asusta a muchos, y como resultado no se suelen pedirle a Dios que los llene de Su Espíritu, por temor a ser poseídos por un espíritu maligno en su lugar (Lucas 11:12).

"Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de dominio propio" (2 Timoteo 1:7). La religión y el diablo se nutren del miedo. Pero el cristianismo opera por la fe. Una es la antítesis de la otra.

Hay un cuento clásico sobre Martín Lutero, el famoso reformador del siglo XVI. Él tenía muchos enemigos. Algunos estaban dispuestos a matarlo. Una noche oyó ruidos en su habitación. Encendió una vela y revisó si las puertas estaban cerradas. Al darse vuelta, vio que el diablo se sentaba en una silla con una sonrisa maliciosa en su rostro.

"Oh, solo eres tú," dijo Lutero, quien apagó la vela y volvió a su cama.

Mientras que en las guerras físicas la gente usa armas físicas contra sus enemigos, la única arma contra un adversario espiritual es no permitir que el miedo entre e influya nuestros pensamientos. Martín Lutero lo sabía, y así es como él venció al diablo.

Un elefante y un ratón caminaron juntos a través de un puente. Mientras caminaban, el puente se sacudió por el peso. Los peces se zambulleron más profundamente en el agua y los animales cercanos corrieron a esconderse.

Cuando llegaron al otro lado, el ratón sonrió al elefante diciendo: "¡Mira cómo sacudimos ese puente!"

Cuando estamos caminando de la mano del Señor del Universo, no tenemos nada que temer. "¡Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo, quien me fortalece!" (Filipenses 4:13).

El diablo y la oscuridad tienen mucho en común. Ambos ponen miedo en el corazon de la gente por todo el mundo. Pero si encendemos la luz, desaparecen los dos... ¡casi como si nunca hubieran existido!



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