La mayoría de las empresas dentro del sistema busca maneras de inspirar a los empleados para que logren más para la empresa.  Más que nada, se usan premios para motivar a las personas a llevar la empresa hacia el éxito financiero.  Aunque el propósito de estos sistemas de motivación es fundamentalmente material (es decir, para ganar más dinero), podemos tomar la sabiduría de los "hijos de este mundo", aprender algunos de los principios que ellos usan para alentarse para ser más productivos y aplicarlos en nuestro camino espiritual. (Lucas 16:8)

En este artículo explicaremos un plan de motivación que se puede usar como una herramienta para inspirarnos a hacer más para Dios y desarrollarnos espiritualmente.  El plan tiene que ver con pensar sobre lo que verdaderamente queremos lograr y usar las cosas que nos gustan para motivarnos.  Este plan puede ser especialmente útil para las personas que luchan contra la pereza (lee el artículo La Pereza)

Uno de los problemas que muchos enfrentamos es que dejamos que los demás decidan por nosotros lo que debemos de ser y hacer. Muchas de nuestras metas, sean materiales o espirituales, son impuestas por nuestros amigos, familia o la sociedad que nos rodea.  A menudo no reflexionamos si realmente son nuestros propios deseos o lo que verdaderamente queremos.  Por ejemplo, hay personas que están estudiando una carrera universitaria simplemente porque sus padres se lo exigen.  Se sienten atrapados teniendo que estudiar algo que no les interesa para cumplir con las expectativas de los demás.  Podemos pasar nuestras vidas enteras viviendo para otras personas y nunca descubrir el verdadero propósito para el cual fuimos creados.

El primer paso para entender este plan de motivación es reconocer que cada uno de nosotros como individuos tenemos la responsabilidad de decidir qué hacer con nuestras vidas.  Esto no significa que no debemos escuchar el consejo de otras personas, sino que al fin y al cabo, somos nosotros los que tomamos la decisión para bien o para mal.  No le podemos echar la culpa a nadie por nuestras decisiones.  Vale la pena entonces tomarse el tiempo para pensar sobre lo que verdaderamente queremos hacer con nuestras vidas.

Jesús contó una parábola sobre un líder que entregó varios talentos a diferentes personas. (Mateo 25:14-30)  A una le dio diez, a otra cinco y a otra uno.  La idea era que usaran esos talentos para ser productivas y desarrollarse más.  Una de las personas tuvo miedo de usar su talento y decidió esconderlo para devolvérselo al líder luego.  Sin embargo, esta persona fue castigada por no haber utilizado el talento que se le había dado. Dios ha dado a cada uno de nosotros ciertos talentos, intereses, deseos, habilidades, etc.  Él quiere que usemos esas cosas para Su reino celestial y cumplamos con nuestro verdadero propósito. 

Aunque Jesús nos pide renunciar a todo lo que tenemos para seguirle, hemos encontrado que, después de haber despojado todo, Dios provee por nuestras necesidades materiales y a veces aun más.  Ahora experimentamos la vida en otro plano espiritual, uno lleno de propósito y significado.  Cuando Dios provee más de lo que necesitamos, principalmente es para que usemos esa abundancia para ayudar a los necesitados.  Sin embargo, también puede incluir disfrutar, de vez en cuando, de cosas que quizás no se consideren espirituales, como escuchar música, ver una película, visitar un parque de diversiones, etc.  Como no tuvimos que vender nuestro tiempo (vida) al sistema para obtener estas cosas, el gozo que experimentamos cuando Dios nos provee tales caprichos es mucho más grande.  Mientras vivimos por fe como siervos de Dios, nos damos cuenta de que Él nos permite mucha libertad, aun dejándonos disfrutar de ciertos lujos de vez en cuando (ej. tomar un helado o ir a un museo).  Este plan de motivación sugiere que si vamos a usar tales lujos, por lo menos podríamos usarlos como premios por haber alcanzado nuestras metas espirituales.

El plan funciona haciendo tres listas y luego un gráfico por medio del que podrás medir tu progreso.  Explicaremos las tres listas en detalle.  Podría ser beneficioso tomarte unos días para leer este artículo en detalle y darte suficiente tiempo para pensar bien sobre cada etapa del plan.


Lista 1. ¿Qué Quieres Mejorar?

Es bueno empezar con las metas más grandes antes de enfocarte en las más pequeñas, si no terminarás haciendo metas de menor importancia que no te llevarán a cumplir la meta más grande.   Así que la primera fase es pensar sobre las cosas que te gustarían mejorar en tu vida espiritual (y posiblemente en otras áreas también).

En nuestra comunidad de vez en cuando hacemos perfiles de "virtudes y vicios".  Estas son listas en las que anotamos las virtudes más notables de una persona (por ej. humildad, servicio, honradez, etc.) como también las cosas con cuales la persona está luchando (por ej. orgullo, pereza, deshonestidad, etc.).  La lista te ayuda a ver en forma más clara las cosas que todavía necesitas desarrollar. (Para más información, lee "Lista de Virtudes y Vicios").

Otra lista que puedes hacer es anotar tus habilidades.  En general, nos gusta hacer lo que sabemos hacer bien y hacemos bien lo que nos gusta hacer. Esta lista de habilidades quizás te den una idea de cosas que quieras mejorar (ej. mejorar tu habilidad en tocar la guitarra, programación, etc.).

La lista de virtudes/vicios y de habilidades te dará una buena idea de las cosas que necesitas mejorar (por ej. ser organizado, responsable, trabajador, etc.)  Sin embargo, puedes tener otras metas también (por ej. hacer discípulos para Cristo, entender bien el Nuevo Testamento, escribir un libro, aprender un idioma, etc.).  No hace falta que todas las metas sean espirituales (aunque es probable que algunas sí lo sean).  También puedes elegir metas para desarrollarte física, mental y socialmente (por ej. correr una maratón, mejorar en tul ajedrez, leer ciertos libros, conocer a ciertas personas, etc.).  Lo importante es que las metas sean verdaderamente tuyas, cosas que tú consideras importantes para tu vida.

Cuando tengas una lista suficientemente larga, podrás elegir las cosas más importantes de esa lista para enfocarte en ellas durante el año. Pueden ser metas como "quiero ser más honesto, más generoso, más humilde etc.". 

Por ejemplo:
1. Ser más paciente
2. Ser más amoroso
3. Aprender a tocar la guitarra

Lista 2. ¿Qué Cosas Te Gustan?

La segunda lista tiene que ver con las cosas que te gustan hacer: comer, beber, mirar, etc. 

Mucha gente religiosa se concentra en la imagen de "santidad" que quiera dar. Esto suele resultar en hipocresía, porque mucha gente usa una frente religiosa para conseguir algo egoísta.

Por ejemplo, hacemos algo malo y egoísta pero, antes de hacerlo, decidimos que vamos a pedir perdón a Dios después, tratando de mostrar un imagen humilde. Luego de satisfacer nuestros deseos egoístas confesamos "humildemente" y nos presentamos como pecadores con necesidad de perdón. Sin embargo, hubiera sido mejor no haber hecho el pecado en primer lugar.

El propósito de este plan de motivación, es hacer lo opuesto, o sea, usar algo medio egoísta para lograr algo espiritual.  Decimos "medio egoísta" porque se supone que verdaderamente queremos ser cristianos y que queremos crecer espiritualmente.  Sería una locura, por ejemplo, usar el sexo ilícito como premio por haber mejorado nuestra lectura de la Biblia.  Los deseos "medio egoístas" de los que estamos hablando son cosas que no son inmorales por sí mismas ni tampoco son pecado.

Lo principal en esta lista de gustos y deseos es ser honesto y anotar todas las cosas que realmente nos gustan hacer. Estass pueden incluir cosas que no hemos disfrutado por mucho tiempo. Algunos ejemplos pueden ser la natación, deportes, juegos, pasatiempos, excursiones, comidas especiales, videos en Youtube y otros entretenimientos.

A excepción de los deseos inmorales, no debemos tener miedo de incluir todo lo que nos gusta.  Por supuesto, esto requiere que seamos sinceros con nosotros mismos y que nos preguntemos constantemente si las cosas que nos gustan son verdaderamente sanas para nuestra relación con Dios y los demás.

Esta lista de gustos se deja a un lado para ser utilizada en la etapa final del plan.

Por ejemplo:
1. Ir a la pileta
2. Comer chocolate
3. Ver videos en Youtube


Lista 3.  Medir las metas.

En la siguiente sesión, tenemos que volver a la lista de metas a largo plazo para hacer lo que es probablemente la parte más difícil de toda la serie. Tenemos que expresar las metas grandes por medio de pasos pequeños y prácticos. Si, por ejemplo, deseas mejorar tus relaciones con otras personas, tendrás que identificar una o dos cosas específicas que parecen estar dificultando tus relaciones con ellas. Puede ser que eres perezoso para contestar correos o que regañas a otra gente sobre cosas que no son realmente importantes, que no participas en las reuniones o lo que sea. Hazte una meta para ayudarte específicamente con este problema.

En el mundo secular de habla inglés se usan las letras de la palabra SMART (que significa 'inteligente', 'astuto' o 'listo') para definir cualidades necesarias de los objetivos que tenemos. Estos tienen que ser:

1. S - eSpecíficos.
2. M - Medibles
3. A - Alcanzables
4. R - Relacionados
5. T - con límite de Tiempo


Es importante que determines de manera objetiva cómo medir tu progreso con este objetivo específico.  Por ejemplo, si quieres ser más paciente, puedes ser (S) específico al decir que quieres tomar nota de las veces que te enojas demasiado. Lo puedes hacer (M) medible al determinar que ya es demasiado cuando empiezas a decir malas palabras o en el momento que empiezas a gritar. También puedes optar que otra persona (como un amigo o pareja) determine si has cruzado la línea cuando estás de mal humor o si realmente has llegado al punto de lastimar a otras personas.

Para hacer la meta (A) alcanzable, es posible que tengas que permitir cierta cantidad de excepciones por semana, u optar por no contar los delitos menores. Sin embargo, no lo hagas demasiado fácil.

Aunque la (R) de Relacionado está cuarta como en la palabra SMART, es la más importante.  Es importante que la meta que elijas esté relacionada a lo que quieres lograr. Hacer treinta flexiones al día, por ejemplo, no está relacionado al objetivo general de ser más paciente.

Finalmente, tu meta debe tener algún límite de (T) tiempo. Debes establecer una meta para lograr por día, semana o mes. Tu objetivo puede ser no decir malas palabras más de una vez al día o diez veces a la semana; lo que pienses es significativo para mejorar tu práctica actual y consideres posible de alcanzar.  Necesitarás marcar tu gráfico todos los días, cada semana o lo que sea, con el fin de medir tu éxito verdadero.

Puedes hacer esto con cada uno de tus principales áreas de crecimiento hasta que encuentres diferentes objetivos para mejorar.  Todos estos objetivos se pueden representar en un solo gráfico que tendrás que rellenar con regularidad durante el próximo año.

Por ejemplo:

1. Meta:                    Ser más paciente.
Específicamente:   No enojarme de más
Cómo medirlo:       No decir malas palabras cuando me critican.
Límite de tiempo:   No puedo enojarme más de 2 veces a la semana

NOTA:  Muy a menudo el gráfico nos muestra cuánto todavía NO hemos cambiado y cuánta ayuda necesitamos de Dios.  Salvo que haya un cambio por dentro, no habrá un cambio duradero.  Dios nos puede ayudar, cambiándonos por adentro si le pedimos.  Esto también se puede medir, por ej. ¿cuántas veces le he pedido a Dios que me ayude a ser más paciente esta semana?  Más que nada, el gráfico nos mostrará de manera objetiva nuestro crecimiento espiritual.

Premios

Ahora llegamos a una de las sesiones más interesantes. Se trata de la sesión de premios. Toma tu lista de deseos y compáralos con la lista de metas. Dependiendo de las restricciones de tiempo y dinero, asigna premios a ti mismo de acuerdo al esfuerzo que requeriría alcanzar esas metas. Puedes tener diferentes premios para diferentes objetivos o puedes encontrar un sistema de puntos que combine todas las metas permitiéndote ganar un premio único basado en el logro de un total de puntos establecido. Los puntos podrían acumularse hasta que tengas la cantidad suficiente o podrían tener un límite de tiempo de validez.  Por ejemplo, salir a cenar si se obtiene 100 o más puntos en una semana. En dicho sistema, si no logras la meta, no te das el premio y empiezas de nuevo la próxima semana. Nosotros, por ejemplo, usamos un sistema de 100 puntos a la semana.

Por ejemplo:
1. Si no me enojo más de 2 veces a la semana, entonces puedo ir a la pileta el fin de semana.

2. Si practico guitarra 3 veces a la semana, me compro 3 alfajores.


No enojarme de más  -1[x ]             -2[x ]       -3 [ ]  (-3 pnts=no ir a pileta)


Mejorar con guitarra    1[x]               2[x]         3[x]  (3 pnts=alfajores)
----------------------------------------------------------------------------                             
3. Si cumplo con mis metas por un mes, me compro un asado.



Puede ser que te hayas acostumbrado a consentirte en todo lo que te antoja, sin importar si estás creciendo a nivel personal o espiritual. Si este es el caso, entonces es posible que sea mejor comenzar a "castigarte" a ti mismo cuando no logras tu objetivo; es decir, cuando no alcances tu meta, te negarás uno de tus antojos. Si quitas un antojo por unos días o semanas, pronto adquirirás el sentido de obtener un "premio" cuando sí tienes éxito.

Es importante ser responsable con el premio, pero también no ser tacaño, ya sea con tiempo o con dinero. La Biblia dice que no debemos poner bozal al buey que trilla y que el obrero es digno de su salario (Gálatas 6:9-11 y 1 Timoteo 5:18). En otras palabras, si la gente va a trabajar para crecer espiritualmente, entonces no hay problema que sean recompensados materialmente (en forma sencilla). Así que no hay que temer que nos estemos disciplinando solo para complacer nuestra codicia. A lo contrario, regular nuestros caprichos también puede ser una forma de regular nuestra codicia. Lo que estamos haciendo es usar nuestros deseos humanos naturales para motivarnos un poco más para mejorar nuestro verdadero interés: crecer espiritualmente. El problema es cuando esto pasa a la inversa, cuando usamos nuestra ideología religiosa para justificar nuestra codicia.  Este es un punto que vale la pena explicar más porque puede traer confusión o ser abusado para justificar una vida de lujo.  Lo que estamos comunicando es, en realidad, muy simple:

Ahora mismo te estás dando lujos porque sí nomás.  Algunos de estos lujos son inmorales y deben ser cortados por completo.  Algunos otros lujos no son inmorales en sí pero tampoco hace bien dártelos porque sí.  Estos incluyen cosas como: comer tu plato favorito, ir de paseo, leer ciertos libros, escuchar música, etc.  En vez de pasar la vida haciendo esas cosas, la idea es usarlas como premios cuando logras algunas de tus metas más importantes.  Con el tiempo, es probable que encuentras que ya te has "entrenado" para lograr esas metas importantes sin necesidad de darte un premio, y entonces puedes usar los mismos premios para ayudarte a lograr otras metas importantes.

Conclusión

Es bueno revisar tus metas de vez en cuando y variarlos cuando quieres enfocarte en otras metas. Si te resultan demasiado difíciesl o demasiado fáciles o no lo suficientemente pertinentes, entonces puedes cambiarlas para hacer tu plan más eficaz.

Si te parece un poco complicado saber cómo combinar tus listas, !puedes contactarte con nosotros y te podemos ayudar!

Esperamos que esto te ayude para tener un plan de crecimiento espiritual práctico.  ¡Que sigas creciendo!



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